Cuando una empresa decide introducirse en un mercado exterior tiene que elegir entre las distintas alternativas de que dispone para vender sus productos en el. En una primera fase, lo más habitual es utilizar los servicios de socios comerciales que estén instalados en el país de destino; agentes comerciales (brokers), representantes, distribuidores…
Confundir el contrato de agencia con el contrato de distribución es ciertamente habitual. Conviene conocer las diferencias entre una figura y otra, sobretodo antes de firmar el contrato, ya que las consecuencias jurídicas difieren en un caso y otro.
La figura más idónea vendrá determinada por varios factores: país de destino, tipo de producto, distribución masiva o selectiva, composición del canal de distribución…